Un estudio científico internacional informó que la ola de calor récord que sufrieron Argentina y Paraguay en los primeros días de diciembre fue debido al cambio climático debido a la actividad humana, en un índice de probabilidad del 60%.
En la misma línea, Friederike Otto, profesor titular de Ciencias del Clima en el Instituto Grantham para el Cambio Climático y el Medio Ambiente, Imperial College de Londres expresó: "Lo que nuestro análisis muestra es que los eventos mortales que eran extremadamente improbables hace unas décadas ahora se están volviendo posibles. Y que a menos que reduzcamos las emisiones de gases de efecto invernadero, serán cada vez más frecuentes".
El equipo de World Weather Attribution estudió las altas temperaturas que afectaron a las provincias del norte argentino y a los países limítrofes en los primeros días del mes que corre. Se comunicó que 24 lugares superaron los 40 grados y cuando de ellos alcanzaron los 45 grados. Es decir, con respecto a estos números, se registraron las temperaturas más altas desde diciembre de 1961.
Con respecto al asunto, Paola Andrea Arias Gómez, profesora titular de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia, declaró: “Hemos detectado la ocurrencia de estos eventos extremos como consecuencia de emisiones de gases de efecto invernadero y cambios de uso de suelo debido a la actividad humana", además de comunicar que estas olas de calor generaron afectaciones a la salud.
Por otro lado, también se informó que la región mencionada está atravesando una sequía prolongada que comenzó en el año 2019. A raíz de esta problemática, la agricultura sufrió grandes impactos y por ello, se estipula que las cosechas sean las peores en siete años. A esta cadena de efectos, se suma que las pérdidas ocasionadas se verán reflejadas en el país dado que es mayor exportador de trigo de América del sur y un componente fundamental, lo que podría implicar un incremento en los precios mundiales de los alimentos.
"Hay una creciente preocupación en Argentina y América del Sur por las olas de calor, que se han vuelto más frecuentes y graves en las últimas décadas. Estos acontecimientos recientes son un claro ejemplo de esto. Y a menos que se reduzcan las emisiones de carbono, el cambio climático seguirá favoreciendo la aparición de temperaturas récord a finales de primavera y principios del verano, en una época del año en la que la gente no está preparada para lidiar con el calor extremo", afirmó Juan Rivera, científico del Instituto Argentino de Investigación de la Nieve, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla).
El análisis se enfocó en la semana del 4 al 10 de diciembre y alertó que la frecuencia y magnitud de las temperaturas se debió al cambio climático causado por el hombre.
Roop Singh, asesor de riesgos climáticos del Centro Climático de la Cruz Roja de la Media Luna Roja, afirmó que "las olas de calor no son solo son asesinas silenciosas, causando un gran número de muertes que a menudo no cuentan, sino que también pueden tener enormes impactos económicos, ya que reducen la productividad y destruyen los cultivos. Este último es particularmente importante en países como Argentina, que dependen en gran medida de las exportaciones agrícolas".
El estudio fue realizado por 18 investigadores como parte del grupo World Weather Attribution, incluidos científicos de universidades y agencias meteorológicas de Argentina, Colombia, Dinamarca, Francia, Países Bajos, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos.