La Aduana frenó el ingreso al país de siete contenedores de juguetes. Esto se debe a que fueron confirmados como insumos para deportes acuáticos (según el importador) y que la mercadería secuestrada tendría un valor de US$ 1 millón.
El objetivo original era tanto pagar menos derechos de importación, así como esquivar los controles que certifican la seguridad de los juguetes, según el organismo. “Todo apunta a que la operación haya intentado importar mercadería prohibida”, estimó la Aduana.
Además, a pesar de que actualmente el valor FOB declarado por el importador es de alrededor US$ 220.000, el valor de la mercadería podría cuadriplicar conforme avance el proceso de verificación. Esto sin mencionar que el organismo inició el proceso administrativo a todas las destinaciones por declaración inexacta.
Por ende, la multa futura podría subir a los US$ 5 millones. “Dada la cercanía de la Navidad, la circulación de esta cantidad de juguetes sin certificar podría haber representado un peligro para la salud de los niños”.