Detuvieron a José Luis Auge, uno de los cuatro hombres condenados por haber asesinado al fotógrafo José Luis Cabezas el 25 de enero de 1997 en la ciudad de Pinamar. El arresto ocurrió durante la tarde del lunes mientras que el acusado caminaba por la localidad bonaerense de Berisso.
Según se pudo conocer a través de fuentes policiales, Auge fue detenido por personal del Comando de Patrullas durante un control vehicular que se realizaba en las calles 66 y 123 de dicha localidad.
Los investigadores indicaron que el integrante de la denominada "Banda de Los Hornos" que asesinó a Cabezas, tenía dos pedidos de capturas supuestamente activas, ambos incidentes expedidos por la Cámara de Apelaciones y Garantías Criminal y Correccional de Dolores, con fecha diciembre de 2007, en el marco de la causa por el asesinato del periodista. Dada la situación el hombre quedó alojado en una celda de la comisaría 4a. de Villa Progreso, en esa localidad platense.
Dicha petición data del año 2006 y el motivo tiene relación con un presunto incumplimiento en las condiciones de su libertad condicional. A partir de ahora se está llevando a cabo averiguaciones con la justicia de Dolores para considerar la vigencia del pedido.
En el trascurso del día, ino de los jueces de la cámara confirmó a la policía que los pedidos de detención habían quedado "extintos", por lo que se ordenaba su inmediata libertad.
Tras el arresto, la familia de la víctima emitió un comunicado a través de Gladys Cabezas, hermana de José Luis en el que expresa: "Al cumplirse 26 años del brutal y alevoso asesinato de José Luis, la familia considera indispensable la memoria para que su figura sea siempre el símbolo del rol del periodismo. Poco importa por qué fue detenido este asesino, quiénes lo protegieron para que esté prófugo de la Justicia y quiénes lo beneficiaron para esté en una inmerecida libertad como tantos otros en Argentina. Los argentinos de bien, que tampoco olvidan, han encontrado en la sentencia condenatoria de este hecho aberrante un signo de esperanza, en el que la lucha por la verdad y la justicia deben ponerle límites al poder”.
Por último, se manifestaron: "Como expresaron sus compañeros de trabajo: 'el repudio unánime y persistente al crimen de todos los sectores de la vida civil argentina, la exigencia sin descanso de justicia hasta dar con los responsables, y luego el reclamo extendido para que las penas fueran efectivamente cumplidas revelan una conciencia y un consenso social que 25 años después son un activo diferencial que no debe ser minimizado…'”.