En un violento episodio, los dos menores procesados por el asesinato del empresario Andrés Blaquier intentaron fugarse cuando eran trasladados hacia Pilar en una camioneta que circulaba a 100 kilómetros por hora sobre la Panamericana para participar en una rueda de reconocimiento.
En el trayecto, uno de los menores golpeó fuertemente al celador que tenía a su lado, el otro le cruzó la cadena de las esposas alrededor del cuello a otro vigilador y amenazaba con ahorcarlo mientras que ambos le gritaban al chofer que parara para poder escaparse.
Los celadores lograron reducirlos a ambos, aunque la situación empeoró luego de que los dos detenidos, de 16 y 17 años, comenzaron a golpear sus cabezas entre sí y a hacerlas chocar contra las ventanillas del móviles policial con el objetivo de autolesionarse e incriminar a los oficiales. "¡Les va a re caber!", gritaban mientras se reían.