Según las estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), en los primeros seis meses del año los ingresos de la AFIP representaron el 9,2% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que implica una baja de 0,6 puntos porcentuales respecto del mismo período del año pasado. Fueron $15,97 billones entre enero y junio.
Al restarle los impuestos al comercio exterior, tanto las retenciones a las exportaciones como los aranceles de importación y la tasa de estadística, los ingresos del fisco equivalen al 8,6% del PBI con una caída de un punto con respecto al mismo período de 2022.
Por lo que, el costo fiscal de la sequía sobre las retenciones habría sido de 0,6 puntos del PBI hasta ahora, según el análisis del IARAF.
El informe destaca, además, que entre enero y junio la recaudación fiscal cayó 6,1% en términos reales. Los tributos con mayor caída en el período habrían sido derecho de exportación (59%), combustibles (41,3%) y derechos de importación (16,7%). Los tributos con mayor aumento habrían sido bienes personales (9,6%), IVA (5,9%) e internos coparticipados (5,3%).
Durante las negociaciones con el FMI se espera que se negocie una nueva meta de déficit primario que sería del 2,4% al 2,5% del Producto, al tener en cuenta la caída de la recaudación de los impuestos al comercio exterior, que marcan la diferencia. Algunos analistas incluso señalan que si no hubiera existido la sequía el ministro de Economía, Sergio Massa, habría podido cumplir con las metas.