“Me di cuenta de lo afortunada que soy de estar viva”. El mensaje tiene sólo dos semanas, la fecha de la última aparición de Madonna. La infección bacteriana que la llevó a ser hospitalizada en terapia intensiva el 24 de junio último puso toda su vida en juego, dejando en stand by su gira Celebration.
La noticia alarmó a sus fans en todo el mundo el 28 de junio, cuando su manager histórico, Guy Oseary, informó sobre la grave infección de la diva, que la había obligado a permanecer varios días en una unidad de cuidados intensivos. Unos días antes Madonna se había desvanecido en su casa luego de varias semanas con fiebre y vómitos.
Ya fuera de peligro, agradeció a sus amigos y muy especialmente a sus seis hijos. Fueron “la mejor medicina”, afirmó, y dijo que cuando todo parecía estar mal, los chicos mostraron un costado desconocido y se convirtieron en su apoyo incondicional: “Nunca los había visto así”, aseguró.
Con enfoque en su salud pero ya recuperada se la vio junto a sus hijas en el último concierto de Beyoncé en Nueva York. Queen B le dedicó esa noche un homenaje durante su show: en las pantallas de video gigantes se leía “reina madre Madonna”.
En una vida llena de altibajos, la joven que llegó a Nueva York con un sueño, logró cumplirlo y quedar en el recuerdo de millones de personas que la amaron desde el primer momento y que no por nada obtuvo los apodos de "reina madre" y "reina del pop".