En marco de las elecciones generales de octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) solicitó este viernes que se llegue a un “amplio apoyo político” en la Argentina realizar la nueva etapa del acuerdo firmado, por el cual se liberaron US$ 7.500 millones. Agregado a esto, advirtió que la caída de la economía será de 2,5% año, pero que dependerá de la evolución del traspaso del tipo de “cambios a los precios”, y de la “implementación de políticas”.
El Fondo sostuvo: “Un amplio apoyo político y la apropiación del programa siguen siendo fundamentales en el corto y mediano plazo, ya que resolver los profundos desafíos del país requerirá esfuerzos continuos de las futuras administraciones”.
Sumado a esto, a través de un “staff report”, el organismo resaltó que implementar programas “decisivos”, políticas “ágiles”, y planificar para “contingencias” sigue siendo “imperativo”, por lo que se podrían necesitar “medidas adicionales” para conseguir los objetivos del programa y “salvaguardar la estabilidad”.
Además, en referencia de las revisiones del Programa de Facilidades Extendidas, el cual determina las condiciones que acordó cumplir el Gobierno para recibir dicho desembolso; el Fondo señaló que, desde la finalización del cuarto examen, la situación económica del país se volvió “más frágil”, debido a episodios de “mayor volatilidad del mercado”, así como “incertidumbres políticas”.
“Si bien la sequía histórica resultó en pérdidas mayores a la esperadas en la producción agrícola, las exportaciones y los ingresos fiscales, la actividad no agrícola ha mostrado resiliencia, lo que refleja una demanda interna sólida, en parte gracias al resultado de desvíos en las políticas. La inflación y las presiones externos se han intensificado, con reservas cayendo a niveles peligrosamente bajos debido a la sequia y a una política de ajuste insuficiente. Los desvíos de políticas se reflejan en parte en limitaciones políticas y electorales”, explicó.
El Programa, objetivos “claves” del Gobierno y la “caída” de la economía
A su vez, el organismo afirmó que el programa “se ha desviado”, al reflejar “la sequía histórica junto con desvío y retrasos en las políticas” y al destacar que los criterios de desempeño de fines de junio para la acumulación neta de reservas internacionales, el equilibrio fiscal primario y la financiación del déficit fiscal se “incumplieron por amplios márgenes”.
Sumado a esto, sostuvo que los objetivos clave de reducir la inflación y reconstruir las reservas “siguen siendo difíciles”, debido a que los desequilibrios aumentaron en base a “shocks externos y una débil implementación de políticas”.
Para finalizar, el organismo informó que la caída de la economía será de 2,5% este año, con una inflación estimada del 120%, al resaltar que dependerá de la “evolución” del traspaso del tipo de cambios a los precios, así como de “la implementación de las políticas”.